White House Considers Trimming IRS Funding as Debt Ceiling Talks Intensify

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The White House is contemplating reducing its plan to increase funding for the Internal Revenue Service (IRS) to hire additional auditors and target wealthy individuals, according to officials. While IRS funding remains an open issue, the focus is on ensuring the agency executes the president’s priorities, even if there are minor adjustments or fund reallocations. A final agreement would specify the total amount the government can spend on discretionary programs without breaking down individual categories. The two sides are currently around $70 billion apart on a total figure surpassing $1 trillion. Discussions between the parties took place virtually on Thursday.

Republican negotiators have abandoned plans to cut non-defense spending while increasing military spending, opting to treat both items more equally in line with the White House’s approach. However, disagreement persists on where the cuts should be made, with President Biden emphasizing that the burden should not fall solely on the middle class and working-class Americans. No deal has been reached between the two sides, and the timeline for action by Congress remains uncertain. The Treasury Department has warned of potential inability to cover all obligations by June 1 but announced the sale of debt due on that date, indicating some flexibility.

Passage of any agreement would require approval from the Republican-controlled House of Representatives and the Democratic-controlled Senate. The task of achieving consensus could be challenging, as some conservatives and liberal Democrats express concerns about potential compromises. The House is currently on a week-long break, and the Senate is not in session but could reconvene for a vote if a deal is struck. The agreement would establish broad spending outlines, leaving lawmakers to determine specific details in the coming weeks and months.

President Biden has resisted Republican proposals to tighten work requirements for anti-poverty programs and relax regulations on oil and gas drilling. Democratic representatives voiced objections to severe cuts in federal aid for veterans that would result from Republican demands. Failure to raise the debt ceiling could have significant repercussions on global financial markets and the U.S. economy, with credit rating agencies issuing warnings and downgrades. The prolonged standoff has already affected Wall Street and increased government interest costs. Lawmakers need to raise the self-imposed debt limit regularly to cover approved spending and tax cuts.

The House will have three days to review any debt-ceiling bill before voting on it. House Minority Leader McCarthy insists that any deal must include discretionary spending cuts next year and impose spending growth caps to curb the nation’s escalating debt. However, lawmakers from both ends of the political spectrum are becoming frustrated, with some Republicans demanding sharp spending cuts, while certain Democrats feel President Biden should be more vocal about the drawbacks of proposed reductions. The urgency for action is growing as the debt ceiling deadline approaches.

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La Casa Blanca está considerando reducir su plan de aumentar la financiación del Servicio de Impuestos Internos (IRS) para contratar más auditores y enfocarse en individuos adinerados, según funcionarios. Aunque la financiación del IRS sigue siendo un tema abierto, el enfoque es asegurar que la agencia cumpla con las prioridades del presidente, incluso si hay ajustes menores o reasignaciones de fondos. Un acuerdo final especificaría la cantidad total que el gobierno puede gastar en programas discrecionales sin desglosar categorías individuales. Actualmente, las dos partes difieren en aproximadamente $70 mil millones en una cifra total que supera el billón de dólares. Las discusiones entre las partes se llevaron a cabo virtualmente el jueves.

Los negociadores republicanos han abandonado los planes de recortar el gasto no relacionado con la defensa mientras aumentan el gasto militar, optando por tratar ambos elementos de manera más equitativa de acuerdo con el enfoque de la Casa Blanca. Sin embargo, persisten las diferencias sobre dónde hacer los recortes, con el presidente Biden enfatizando que la carga no debe recaer únicamente en la clase media y los trabajadores estadounidenses. No se ha alcanzado un acuerdo entre las dos partes y el cronograma para la acción del Congreso sigue siendo incierto. El Departamento del Tesoro ha advertido sobre la posible incapacidad de cubrir todas las obligaciones para el 1 de junio, pero anunció la venta de deuda que vence en esa fecha, lo que indica cierta flexibilidad.

La aprobación de cualquier acuerdo requeriría la aprobación de la Cámara de Representantes controlada por los republicanos y el Senado controlado por los demócratas. La tarea de lograr consenso podría ser desafiante, ya que algunos conservadores y demócratas liberales expresan preocupaciones sobre posibles compromisos. La Cámara está actualmente en un receso de una semana y el Senado no está en sesión, pero podría reunirse para una votación si se llega a un acuerdo. El acuerdo establecería lineamientos generales de gasto, dejando a los legisladores determinar detalles específicos en las próximas semanas y meses.

El presidente Biden ha resistido las propuestas republicanas de endurecer los requisitos de trabajo para los programas contra la pobreza y flexibilizar las regulaciones sobre la perforación de petróleo y gas. Los representantes demócratas expresaron objeciones a los severos recortes en la ayuda federal para los veteranos que resultarían de las demandas republicanas. La falta de aumento del techo de deuda podría tener repercusiones significativas en los mercados financieros globales y en la economía de Estados Unidos, con las agencias calificadoras emitiendo advertencias y rebajas. El estancamiento prolongado ya ha afectado a Wall Street y ha aumentado los costos de intereses del gobierno. Los legisladores deben aumentar regularmente el límite de deuda autoimpuesto para cubrir el gasto y las reducciones de impuestos aprobadas.

La Cámara tendrá tres días para revisar cualquier proyecto de ley sobre el techo de deuda antes de votarlo. El líder de la minoría de la Cámara, McCarthy, insiste en que cualquier acuerdo debe incluir recortes en el gasto discrecional el próximo año y establecer límites al crecimiento del gasto para frenar la creciente deuda del país. Sin embargo, los legisladores de ambos extremos del espectro político están empezando a frustrarse, ya que algunos republicanos exigen drásticos recortes de gastos, mientras que ciertos demócratas sienten que el presidente Biden debería ser más vocal sobre las desventajas de las reducciones propuestas. La urgencia de actuar aumenta a medida que se acerca la fecha límite del techo de deuda.

Source: Reuters

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